viernes, 17 de marzo de 2017

En escritos pasados hemos revisado la riqueza arquitectónica y de acervo resguardado en el Museo Nacional de Antropología, pero ¿qué hay del lado humano del museo? Esto también es un punto importante, conocer y saber más del recinto directamente con personas que le dan vida y ayudan en el tema de la conservación y difusión de nuestro pasado prehispánico, el lado humano del museo representado por sus trabajadores y por las personas que permiten que este gran recinto cobre vida. 

Para esto, le pedimos a un buen amigo de Visitas arqueológicas de México nos relatara un poco de lo que significa para él trabajar en dicho recinto, esto fue lo que nuestro amigo Roberto Vieyra nos comentó: 

“… El Museo Nacional de Antropología es un orgullo para todos los mexicanos, en él se encuentran resguardados los tesoros de nuestras culturas antiguas, y su colección arqueológica y etnográfica es una de las mayores del mundo. 

Tengo la enorme fortuna de trabajar en este gran museo desde hace 13 años, y a diario es una gran experiencia y enorme responsabilidad, llegar y entrar a las salas para realizar mi trabajo, que consiste en dar mantenimiento a las maquetas y las reproducciones, hacer escenografías para las distintas exposiciones temporales y reproducir piezas del acervo arqueológico para otros museos, o bien, para el mismo museo. 

Todos mis compañeros y yo, ya sean de museografía, servicios generales, servicios educativos, administrativos, servicios de divulgación, etc., tenemos el compromiso de que el museo este siempre listo para la llegada de los visitantes nacionales y extranjeros. 

Para todos ustedes que ya han estado o estarán en el museo, estén seguros que es toda una experiencia que no se olvidara fácilmente, ya que el contacto visual con las obras maestras de los Mayas, Mexicas, Teotihuacanos, Toltecas, Zapotecos y Olmecas, los dejaran con alguna sensación, ya sea de asombro, curiosidad o fascinación. 

En el tiempo que he laborado en el Museo de Antropología he visto a todas las clases sociales admirando las grandes obras de las culturas antiguas de México, desde niños que van en grupos llevados por sus maestros de escuela, familias completas, parejas de novios, personas que van solas, grupos de personas de la tercera edad, y bueno, también he visto Reyes, Reinas, presidentes, embajadores de todas partes del mundo, y hasta personajes públicos como artistas de cine nacional e internacional. Todos admirando nuestro gran Museo. 

Por todo esto, les aseguro que la visita al Museo De Antropología es inolvidable y nos deja con las ganas de querer regresar. Así que disfruten siempre la visita al Gran museo Nacional de Antropología, todos son bienvenidos”. 

Roberto Vieyra



miércoles, 8 de marzo de 2017

DEL LINAJE GOBERNANTE DE LOS MEXICANOS


“Residiendo los mexicanos en México, cabeza de señorío, y los de Culiua en Culiaca es esta sazón se levantó un principal de los Culia y con ambición de señorear mató a traición al señor de los Culiua el cuál era ya treceno señor después que poblaron, y levantose por señor de toda la tierra; y como era sagaz quiso, por reinar sin sospecha, matar un hijo que había quedado de aquel señor a quien él había muerto, el cual por industria de su madre se escapó de la muerte y fue a México, a donde estando muchos días, creció y vino a ser hombre, y los mexicanos, visto su buena manera, trataron con él matrimonios, de suerte que casó con veinte mujeres, una en vida de otras, y todas hijas y parientas de los más principales de los mexicanos, de las cuales hubo muchos hijos, y de éstos descienden todos los más principales señores de la comarca de México. A este favoreció la fortuna cuando desfavoreció a su padre, porque vino a ser señor de México y el quedó ennobleciendo a México, y reinó y señoreó en ella cuarenta y seis años.

Muerto este señor, que se llamaba Acamapuchi, sucedióle un hijo de tanto valor, y más que el padre, porque por su industria sujetó muchos pueblos, al cual después sucedió un hermano suyo, al cual mataron sus vasallos a traición aunque no sin muy gran culpa suya, por vivir con mucho descuido.

A este tercero señor sucedió otro hermano llamado Iozcoazi que fue muy venturoso, y venció en batallas, y sujetó muchas provincias, y hizo muchos templos y engrandeció a México.

A este sucedió otro señor llamado Ueve [Hueve] Moteuczoma, que quiere decir Moteuczoma el viejo, que fue nieto del primer señor. Era de costumbre entre esta gente heredar los señoríos los hermanos si los tenía, y a los hermanos sucedían otra vez el hijo del mayor hermano, aunque en algunas partes sucedía el hijo al padre; pero el suiceder los hermanos era más general, y en los mayores señoríos, como eran México y Tetzcoco.

Muerto el viejo Moteuczoma sin hijo varón, sucediole una hija legítima, cuyo marido fue un pariente suyo muy cercano, de quien sucedió y fue hijo Moteuczomatzin, el cuál reinaba en el tiempo que los españoles vinieron a esta tierra de Anáhuac. Este Moteuczomatzin reinaba en mayor prosperidad que ninguno de sus pasados, porque fue hombre sabio, y que se supo hacer aceptar e temer, y así fue el más temido de cuantos señores en esta tierra reinaron. Esta dicción tzin, en que fenecen los nombres de los
señores aquí nombrados, no es propia del nombre, sino que se añade pòr cortesía y dignidad, que así lo requiere esta lengua indiana.

Este Moteuczoma tenía por sus pronósticos y agüeros, que su gloria, triunfo y majestad no había de durar muchos años; y que en su tiempo habían de venir gentes extrañas a esta tierra, y por esa causa vivía triste, conforme a la interpretación de su nombre; porque Moteuczoma quiere decir, hombre triste y sañudo, y grave, y modesto, que se hace temer y acatar, como de hecho éste lo tuvo todo”.

Fuente:
Fray Toribio de Benavente [Motolinía]. Historia de los indios de la Nueva España.

martes, 7 de marzo de 2017

EL PERFUME EN LAS CEIBAS
(Leyenda maya)


En cierta región de la península de Yucatán vivían dos mujeres cuya naturaleza y carácter eran totalmente opuestos. Xtabay, era realmente bella pero en el pueblo le llamaba Xkeban, que significa “prostituta”; una joven llena de pasión, seductora y que ofrecía su amor a cualquier viajero, sin importarle lo que opinaran de ella. Siempre se mostraba amable y alegre ante cualquier circunstancia.

Muy cerca de su hogar vivía otra joven llamada Utz-Colel, que quiere decir “buena y decente mujer”. La dama era virtuosa, recta y honesta. Todos en la región sabían que no era capaz de cometer ningún desliz o pecado ni con el pensamiento.


Las dos jóvenes eran muy parecidas en su belleza corporal; sin embargo, tenían un corazón muy distinto. Xkeban ayudaba a los enfermos y desamparados sin importarle tener que caminar grandes distancias para poder llegar hasta ellos. Continuamente se le veía despojarse de sus más valiosas y preciadas prendas para cubrir a los demás. Soportaba humildemente los insultos de la gente que no la conocía del todo y la tachaba de pervertida. En cambio, Utz-Colel era fría, decían que tenía el corazón tan duro que sentía repugnancia por el pobre. El color verdoso de su piel semejaba a una venenosa serpiente, y aunque siempre fue virtuosa no ocultaba su egoísmo.

Un día la gente del pueblo no vio salir de su casa a Xkeban y creyeron que andaba ofreciendo su cuerpo y sus pasiones indígenas por otros lugares. Transcurrieron algunos días sin que Xkeban apareciera. Hasta que cierta tarde, en la región del Mayab, la gente comenzó a percibir un fino y dulce aroma a flores; se trataba de un perfume tan delicado y exquisito que los pobladores siguieron su rastro, llevándolos hasta la casa de Xkeban, a la que encontraron muerta. Dentro del cuarto, el sopor y los vapores aromáticos que expelía su cuerpo frío eran de lo más extraordinario, pero fue más sorprendente encontrar a Xkeban acompañada de los animales de la región: venados y aves multicolores que velaban su cuerpo.

Cuando Utz-Colel llegó hasta la morada de la pobre difunta, gritó y maldijo:

--No creo que un cuerpo tan corrupto como el de Xkeban emane estos dulces perfumes—

Señaló que de ella sólo podía emanar podredumbre, y que ese  roma no era más que algo relacionado con los malos espíritus y que en aquella morada estaba presente el dios maligno.
Añadió:

--Si de esa mujer tan mala y perversa escapa ese perfume, cuando yo muera, el olor que despedirá mi cuerpo será mucho más aromático y agradable—

Solo un grupo de pobladores fue a enterrar a Xkeban, más por compasión que por otra cosa. Lo sorprendente es que al día siguiente la tumba estaba totalmente cubierta de flores aromáticas y hermosas; semejaba una cascada de olorosas florecillas hasta entonces desconocidas en el Mayab.
Y así se mantuvo por mucho tiempo perfumando la región.

Tiempo después, murió Utz-Colel; a su entierro acudió todo el pueblo, que siempre había reconocido todas sus virtudes y honestidad, admirando su pureza y virginidad. Muchos lloraron de verdadera pena. Recordaron lo que había dicho en vida acerca de que al morir su cuerpo exhalaría un perfume más exquisito que el de Xkeban, pero no fue así. Ante el asombro de los pobladores, el cuerpo de Utz-Colel comenzó a descomponerse de inmediato; el cadáver putrefacto despedía un olor tan nauseabundo que todos los pobladores se retiraron a sus casas con el hedor impregnado en la nariz.

Hoy en día, los ancianos de la región continúan relatando la historia en lengua maya. Argumentan que la flor nacida en la tumba de la joven y bella Xkeban, “la pecadora”, es la actual xtabentún, la flor más humilde y bella que se da en forma silvestre. Su jugo y aroma embriagan como lo hizo en vida el amor de Xkeban.

En cambio, lo que germinó sobre la tumba de Utz-Colel es el tzacam, un cactus plagado de espinas y de mal olor, intocable y nauseabundo como el carácter y la falsa virtud de “la mujer decente”.

Según la leyenda, Xtabay es la mujer hermosa, inmensamente bella que acompaña al viajero en los caminos del Mayab; al pie de la ceiba del bosque lo atrae con frases dulces de amor, lo seduce, lo embruja y, finalmente, los destruye. Los cuerpos de estos incautos viajeros enamorados aparecen al día siguiente con huellas de rasguños y el pecho abierto con uñas afiladas como garras.



Tomada del libro “Leyendas y mitos mayas”; Editores, Impresores Fernández, junio de 2005.

Alejandra Salazar

ALBERTO RUZ L´HUILLIER


Hijo de padre cubano y madre francesa, Alberto Ruz L´huillier nació el 27 de enero de 1906 en París, Francia. A los 19 años se trasladó a Cuba e ingresó a la Escuela de Ingenieros Agrónomos y Químicos Azucareros de la Universidad de La Habana. Heredó la conciencia política-social de su padre y de su abuelo quien fue el primero en liberar a los esclavos en la isla, se entregó a la militancia política para luchar contra las dictaduras de Gerardo Machado y Fulgencio Batista, razón por la cual fue encarcelado varias veces; “los días de reclusión -dice Ana Luisa Izquierdovigorizaron su fortaleza de espíritu y le dieron el secreto de un ánimo indoblegable”.


Agobiado por la persecución policíaca, Ruz se refugió en nuestro país (1935) donde adoptó la nacionalidad mexicana. Se dedicó a viajar por el territorio nacional, pronto quedaría cautivado por las antigüedades mesoamericanas. En 1937 ingresó a la recién creada Escuela Nacional de Antropología donde adquirió una sólida formación académica con maestros de la talla de Alfonso Caso, Ignacio Marquina y Daniel Rubín de la Borbolla. En 1940, y siendo todavía estudiante, ingresó al Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Se le nombró director de las exploraciones arqueológicas en Campeche. Ello le permitió recabar la información de su tesis La Costa de Campeche en los tiempos prehispánicos que, habiéndola presentada en 1945, le permitió obtener el título en arqueología, el primero que se concedió en México. Ruz definió su interés por la arqueología maya, en 1949 puso en marcha un programa integral de investigaciones en Palenque, mismo que habría de prolongarse hasta 1958.


Teniendo un carácter interdisciplinario, este proyecto no solamente contempló las prospecciones propiamente arqueológicas, sino también el estudio de los restos óseos, cerámicos, líticos, escultóricos, glíficos y arquitectónicos. Sus textos e informes de investigación (publicados en los Anales del INAH) todavía se constituyen como una base de referencia ineludible para los académicos actuales.

El descubrimiento de la cámara mortuoria de K'inich Janahb' Pakal, localizada en las entrañas del Templo de las Inscripciones (1952), dio a Ruz fama mundial. Él, sin embargo, nunca consideró que la labor de un arqueólogo fuese alcanzar la celebridad a través de grandes hallazgos. Debía, ante todo, buscar en todos los restos materiales las claves para interpretar y explicar, racionalmente, el pasado. Ruz valoró a la gran tumba como una fuente de información para comprender las creencias y prácticas funerarias mayas.


En forma paralela a sus investigaciones en Palenque, Ruz desarrolló trabajos en Uxmal, Yucatán (1950-1956) donde llevó a cabo un programa de consolidación arquitectónica que permitió salvar de la destrucción a magníficos edificios del lugar. En Kabah consolidó el Codz Pop, notable construcción cuya fachada está íntegramente revestida de mascarones. En 1959 se integró a la UNAM donde fundó el Seminario de Cultura Maya y la revista Estudios de Cultura Maya, publicación en la que participaron los mayistas más eminentes de la época: Barrera Vásquez, Thompson, Kubler, Villa Rojas Wille y, Berlin, Proskouarikoff, Lizardi Ramos y muchos otros.

Durante su estancia en la UNAM cursó el doctorado en antropología, grado que obtuvo en 1965 con la tesis Costumbres funerarias de los antiguos mayas. En 1970 fundó el Centro de Estudios Mayas de la UNAM que, desde ese entonces, se convirtió en una de las principales instituciones de investigación a nivel internacional. Alberto Ruz L´huillier se reincorporó al INAH a principios de 1977, asumiendo la dirección del Museo Nacional de Antropología. Este cargo lo desempeñó poco tiempo, ya que falleció en Montreal, Canadá, el 25 de enero de 1979.

Por decreto presidencial, sus cenizas quedaron depositadas en un sencillo monumento ubicado cerca del Templo de las Inscripciones. Su magna obra El Pueblo Maya fue publicada hasta después de su muerte, en 1981.



Fuentes y textos:
http://www.ecured.cu/Alberto_Ruz_L'Huillier
http://www.iifilologicas.unam.mx/estculmaya/index.php…
http://mx.casadellibro.com/libro-los-antiguos-mayas/…/356030
http://aleph.academica.mx/…/56…/24849/1/29-114-1979-0347.pdf

Por
George Gammel Angell

lunes, 6 de marzo de 2017

EL ROBO EN EL MUSEO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA

En artículos pasados hemos hablado sobre la riqueza del Museo Nacional de Antropología, esto mismo se ve reflejado en su impresionante acervo. El valor real de estas piezas es la referencia histórica de sociedades pretéritas que habitaron este territorio, es a partir de este concepto que no podemos decir que las piezas tengan un valor monetario como tal, ya que se trata de vestigios físicos de riqueza invaluable y que representan con orgullo y de manera silente el grandioso pasado prehispánico del pueblo mexicano. 

Lamentablemente en el mercado negro y de tráfico de bienes arqueológicos, estas piezas sí suelen tener un valor monetario e incluso hay casas de subasta muy famosas alrededor del mundo que intentan poner a la venta parte de este pasado con pujas que superan los miles de euros, no solo eso, particulares ven como una especie de galardón el hecho de adornar sus hogares con este tipo de arte prehispánico. Es por esto que el mercado negro siempre se ha visto alimentado y fortalecido por este tipo de personas, como bien dicen, mientras haya demanda habrá oferta, sin importar lo que se tenga que hacer para conseguirlo. 


En diciembre de 1985, solo unos meses después del terrible terremoto que sacudió a la Ciudad de México, el Instituto Nacional de Antropología e Historia emitió un boletín donde mencionaba que por obras de restauración en la subestación eléctrica que alimentaba al museo y debido a daños por el terremoto, este cerraría sus puertas del 25 al 27 de diciembre. 

El 25 de diciembre, por una de las rejas perimetrales del recinto, penetraron dos personas (según los reportes oficiales). Estas personas de las que se conocen sus nombres pero por motivo de no darles fama decidí no redactar sus nombres en este texto, ingresaron de madrugada y entraron a la sala maya del recinto por medio de los ductos de aire acondicionado. Según investigaciones permanecieron por espacio de 3 horas en el interior del museo, tiempo en el que extrajeron 140 piezas de las salas maya, mexica y de las culturas de Oaxaca, salieron siguiendo el mismo camino por el que entraron, los custodios del museo no se percataron ya que se encontraban celebrando la navidad. 


Casi con seguridad estas personas o recibieron instrucciones precisas sobre las piezas que necesitaban sustraer, o dejaron manifiesto el conocimiento de este tipo de elementos, ya que no siempre lo más grande o llamativo es lo más valioso, el valor radica en su manufactura, la delicadeza de su trabajo o la dificultad del mismo, es por eso que se centraron en objetos que sin problemas metieron en dos maletas, entre las piezas más representativas que fueron hurtadas estaba la máscara de piedra verde del Dios murciélago, el pectoral de Yanhuitlán Oaxaca, muchas de las joyas del ajuar funerario de Pakal que procede del Templo de las Inscripciones en Palenque Chiapas y la vasija de obsidiana negra representando un monito. 

A partir de esto, el Museo Nacional de Antropología hizo un inventario de sus piezas y se instalaron cámaras en el recinto, en el año de 1989 la PGR descubrió 111 objetos, entre ellos los mencionados arriba en un closet de una casa en una colonia de Lomas Verdes en la Ciudad de México. El problema radica en que el Instituto Nacional de Antropología e Historia no tenía un inventario confiable al momento del robo, así que realmente nunca conoceremos el número de lotes de piezas robados y cuántas son las piezas que a la fecha faltan en el acervo del museo. 

No es nuevo tener historias de este tipo en México, existe también una muy famosa historia que ya relataremos en otra ocasión de un gran monumento que fue extraído del sitio arqueológico y cortado con sierras hidráulicas, afortunadamente fue recuperado y hoy en día el llamado Friso de Placeres reposa de nuevo en una de las paredes principales de la sala maya del Museo Nacional de Antropología. 



Para saber más: http://mna.inah.gob.mx/index.html
Revista digital En Todamérica.

CHAPULTEPEC, FUENTE DE VIDA



Chapultepec fue el sitio elegido por Nezahualcóyotl y Moctezuma para realizar obras importantes como el acueducto que dotaba de agua a Tenochtitlán, plantaron ahuehuetes y construyeron baños rituales. Moctezuma hizo traer plantas de diversas regiones y construyó un jardín botánico.


La Historia nos cuenta que la epidemia de viruela y las alianzas con los pueblos sometidos por los mexicas, como los totonacas y los tlaxcaltecas, están entre las principales causas de la caída de Tenochtitlán a manos del ejército encabezado por Cortés. Sin embargo, algunos investigadores afirman que la sed provocada por el corte de agua desde Chapultepec hacia la gran ciudad mexica, también fue parte de la estrategia militar que utilizó Cortés para lograr la rendición del pueblo y dar paso a la conquista.

A partir de ahí, el Cerro del Chapulín ha sufrido modificaciones importantes: durante la colonia utilizaron piedras del adoratorio que se encontraba en su cima para edificar una capilla dedicada a San Miguel Arcángel. En la época independiente se construyó el Colegio Militar, testigo de la invasión estadounidense y muerte de los Niños Héroes. Posteriormente recibió la invasión europea durante la estancia de Maximiliano de Habsburgo y años después ahí vivió el dictador Porfirio Díaz, convirtiéndose el Castillo en la residencia presidencial, hasta que en 1939 Lázaro Cárdenas decidió que ya no lo fuera y lo reabrió al pueblo mexicano para disponerlo como el Museo Nacional de Historia.


Según el arqueólogo Guilliem Arroyo, quien después de revisar los planos de los sistemas hidráulicos de la época prehispánica, entre ellos la “Ordenanza del señor Cuauhtémoc” de 1523 - donde se representan los linderos de Tlatelolco, que iban desde lo que es hoy el barrio de La Lagunilla hasta Tecámac en el eje de sur a norte, y de Tepito a Nonoalco en el eje transversal-, relaciona Chapultepec con Tlatelolco. Además, comenta que “el agua del cerro del Chapulín se canalizaba a la parte oriental, llegaba a Salto del Agua, ahí doblaba hacia el norte hasta Tlatelolco y se desviaba en San Francisco, a la altura de lo que hoy es el Palacio de Bellas Artes, para concluir en Tenochtitlan.”

Así como en el pasado, el actual bosque de Chapultepec con sus 686 hectáreas de extensión territorial, se mantiene como fuente natural de vida para algunas especies endémicas y como un pulmón de la Ciudad de México; desafortunadamente también sigue siendo testigo de otro tipo de invasiones y destrucción, ambos justificados por el gobierno de la misma Ciudad.



Fuentes de consulta:
http://www.proceso.com.mx/433676/la-destruccion-chapultepec
http://www.chapultepec.df.gob.mx/?page_id=20&lang=e
"Al fin y al cabo en la ciencia no tratamos de hacer propaganda de nada, ni de sostener nada desde cualquier punto de vista que no sea uno y único: la verdad. Tu obligación como hombre de ciencia, es decir la verdad, sin que te importen ni los prejuicios religiosos, ni los prejuicios políticos, ni los prejuicios sentimentales. Deja por el santo la santidad, para el político la oportunidad, para el comerciante el lucro, para el predicador la fe y para el ropagandista la habilidad para revestir con alegres colores de idea. No eres ni un héroe, ni un santo, ni un político, eres un hombre de ciencia y tu obligación es decir la verdad siempre. No la verdad objetiva, porque está ni tú ni nadie esta seguro de conocerla, sino la verdad tal como tú la veas, con una absoluta sinceridad, con una profunda honradez para ti mismo".

Alfonso Caso.
A un joven arqueólogo mexicano.